miércoles, 25 de julio de 2018

Mi realidad


 Hay mucho espacio a mi alrededor, por eso sigo del lado de acá, donde tiempo y realidad se combinan para tener "de todo" un poquito. 
 -.Emnis

martes, 17 de octubre de 2017

Martes

   Nací un doce de primavera bajo el signo de la cabra, era jueves y aunque por norma, según el  horóscopo, toca que sea el martes  mi día ideal, la verdad es que no ha sido así a lo largo de mi vida. Eventos como mi graduación de médico fue un viernes, mi casamiento un jueves, mi liberación para salir del país un miércoles, llegué a Europa por primera vez un viernes. Ah, y perdí mi virginidad en algún que otro fin de semana allá por los años 90. Así que puedo asegurar que mi astrología va muy oblicua a los designios del firmamento... El martes no supone para mi ningún día con especial encanto. Ni siquiera Marte por ser casi tocayo con martes es mi planeta favorito, el universo es demasiado grande e interesante como para detenerme solamente allí. La Luna me cae mejor.
  Un martes cualquiera reí, lloré, amé, canté, bailé, escribí, y hasta soñé con volerte a ver, pero también pasó un lunes cualquiera y un jueves y el viernes y pasa hoy que ya ves, es miércoles y regresé, porque el sábado y el domingo te pensé y, porque siete nombres en la semana no son suficientes si no te veo y siento que el ciclo se vuelve interminablemente corto y aburrido.

-.Emnis




 
 

lunes, 26 de junio de 2017

"La Patria se me muere"

Ilustración por Yasser Castellanos de la serie Pensando en Cuba.

Donde ahora hay grises, antes resplandecían colores mates y brillantes. Una luz amarilla cuelga de un cable y en el rincón  se descama un mueble por el tiempo y sus brisas. Inconfundible diario a cuatro hojas y una tele gorda cuidada con mimo me rebela una imagen analógica y opaca de un canal educativo  que saltó fronteras y se coló justo en ese sitio y a esa hora. De este a oeste un ventilador revuelve el aire caliente y sobre la mesa un jarrón con una flor de girasol.
Humildad, modestia, orden y resignación, mucha resignación balanceándose mientras la mirada se pierde  puerta afuera y se aleja buscando una salida de escape, un espectro que les cruce al otro lado, hacia un algo que es real. Un que se yo que a ellos, aún se les resiste.

En casa de todos, unos con más, otros con menos, voy entrando y saliendo sin dejar impronta, solo un saludo y afecto. Pero los veo, hace años que no lo notan, yo sí, y aunque les quiero reconozco que son débiles, incapaces de ofrecer resistencia porque carecen de confianza en sí mismos. Están demasiado asustados como para compartir su odio contra una escasez que no merecen. Murmurar en la intimidad sobre la inconformidad, es un deseo incontenible a la luz del día y se refugian en la esperanza de que algún día alguien con más valor y confianza destape la caja de Pandora y se levante para opinar sin miedo. Me miran y tras conocer mis llanos pensamientos se les palpa en el rostro la pregunta ¿Y de qué nos sirve pensar como tú? Y asumen el sacrificio  sin más objetivos  que un futuro incierto. La dictadura  les cambió de logo y aún se resisten a reconocerla.
 Algunos me preguntan sobre España y sus crisis, como tratando de invocar al más allá y viajar en el tiempo, pero los encantados y los dopados por la miseria solo me recuerdan lo que yo ya sé, lo que no olvido, lo que bien viví. Retóricas de una vida que muta lentamente y que me toca en la distancia porque detrás, los míos. Imposible alejarse, imposible ser solo poeta y elegante, hay que ser confesor y apretar los labios para no profesar más odio y  rebeldía en una tierra que me trata como una hija ajena.
Cuando conocí a mi vecina, la de la esquina, le dolía el alma, pero el dolor nunca curó y le sigue pasando factura, sin remedios, ni cura. Dos calles más arriba los mismos portales apuntalados, escombros perpetuos del penúltimo huracán y una calle polvorienta. Dentro de la casa siguen temblando los cristales tras el paso de camiones, y por las rendijas se cuela el polvo imperecedero que vuelve una y otra vez.
La gente pasa, reconoces con dudas aquel chico del 11no.B que en su espalda lleva la fatiga intercambiable de toda su vida. La plaza ya no es un lugar grande, antes no veía su desaliño y ahora me parece tan marginal y decadente que ni siquiera me parece familiar.
Regresar se me ha vuelto un mero trámite, un cumplido, una especie de pase de lista para decir "¡Presente!" y seguir.
Me siento como si hubiese nacido en otro mundo. Tal vez sean los años, pero comienzan a aparecer lagunas que ahogan los recuerdos y al desecar la realidad solo quedan ruinas.
Siento lástima, la Patria se me muere. A duras penas sobrevive mi bandera como un souvenir mas detrás de mi puerta. El pasado corre por mis venas moribundo y mi presente es un antígeno comiéndoselo todo. La distancia se ha convertido en una trampa mortal para aquellos días de gloria. Y salir me arrebató el apego.
-"¡Ayyyy... cuando te adaptas a lo bueno, eh!" Me dicen.
 ¿Qué es lo bueno? ¿Cuándo te adaptas a lo bueno?  Creo que se trata más de perspectivas y de épocas que de definiciones. El paraíso era mi barrio y sus veredas, mi escuela, mis primos y mi abuela. Pero también lo es mi vida ahora en otra tierra.
 Mi refugio es la familia que se extraña, pero ya no mi escuela, ni el barrio, ni mi bandera. Y sí, no es la tierra,  ni la yerba, pero tampoco es a quien la oprime ni a quien la ataca, lo siento Martí, hace mucho que tus letras salieron de mi cabeza, y ya no hay amor, ni odio, ni rencores, ni lemas, porque sencillamente Martí, ahora versa otra realidad que no me llena.

-.Emnis Campos Calzado.







domingo, 21 de mayo de 2017

Lejos de todo.

 Foto tomada del blog www.lasmujeresquehayenti.com de Elena Caballero Arenas

Pongo un pañuelo sobre la hierba y me dejo caer. Dos minutos después no paro de sacudirme las hormigas, la paja que cae del pino y una mosca a la que le sigo el rastro porque aterriza cada dos por tres sobre mi cara y brazo y  la he visto volar cerca del rastro que dejó la mierda de mi perro en el patio. Llevo gafas de sol bajo la sombra, un libro, el móvil y un vaso. Sobre mi panza un frasco de protector solar para darme donde el sol quema de medio lado, y es ridículo, sí, RI-DÍ-CU-LO, también llevo medias, jajaja. "Estoy en bikini y llevo medias; menudo cuadro." (no pongo la foto porque me da vergüenza)
Miro a la derecha, luego a la izquierda, me muevo. El cojín de mi cabeza demasiado bajo para ver las letras y a mi nalga le molesta algo bajo la maleza. Me paro y con un gesto de enfado recojo todo y voy a dar a un asiento muy cómodo que hay justo frente a mí. Menos de cinco minutos  duró mi puesta en escena.  - Reflexiono: ¡Qué mierda! Y me pongo a escribir:

Que lejos estamos de todo.
Que fácil nos damos por vencidos.
Una mosca me fastidia el momento
y una grama me desinfla.

Que miedo a ensuciarnos la ropa.
Que reacción violenta al polvo.
Que pánico a la mierda.
Una puesta en escena con tanto color y yo ciega.
Cada vez más lejos, cada vez más solos.
Y así va todo.

El techo, una sombrilla, una capa en vez del cielo y más mentiras.
Vista en el móvil, cascos que perforan tímpanos y miradas por el suelo.
Perdidos, saludos huérfanos.
La vida pasando y nosotros tuertos.
Cada vez más lejos, cada vez más solos
Y así va todo.

Compartir sonrisas ya es obsoleto
Muros, cortinas, claves
cifrar la vida y problema resuelto..."pensamos"
Y así va todo.

Segundos pasan, un viaje corto,
no hay vuelta atrás y yo,
mirando el pino, la grama y a mi perro jugando solo.
Cada vez más lejos, cada vez más solos
Y así va todo.

De qué me sirven los ojos si solo miro mas poco observo.
De qué me sirve la vida si solo vivo mas poco vuelo.
De qué me sirve si yo camino y no dejo huellas tras cada paso.
De que me sirven los labios si no hay poesía, ni besos, ni cantos.
Me paro y corro, mas no me caigo, 
no hay experiencias, solo cansancio
Y así va todo.

Hasta que decido pararme, cambiar mi mundo y  decirle adiós
a lo que nunca hago.
Tocar la tierra, oler el pasto, 
correr descalza y mirar despacio.

-.Emnis Campos Calzado.





lunes, 3 de octubre de 2016

Caliente...Amargo...Fuerte...Escaso: - ¿CAFÉ? No gracias.

 

     Las fronteras del valle donde yo nací son enormes montañas llenas de bosques de pinares preñados de café. Entre pendientes y barrancos, la niebla y las lluvias crece un arábigo de altura al que no le falta de na. Quienes han disfrutado del verdadero grano cimarrón, saben de lo que hablo.  El olor del café recien colado me fascina, pero del café, caféééé, de ese que yo veía llegar a casa en granos multicolores y que mientras ayudaba a despulparlo me los iba metiendo en la boca para comerme la escasa masa dulce que había entre la corteza y el grano, ese que se secaba en bandejas al sol y se tostaba en un caldero prieto de puro aluminio y que me dejaba los dientes negros porque hasta tostado, caliente y pegajoso me los metía también en la boca para saborear esa mezcla de azúcar quemada y café, hablo de ese grano que se hace polvo entre la masa y el pilón o en un molino. Sí, hablo de ese que viene directo del monte al vaso sin perder su esencia y  no del café racionalizado, adulterado, enchicharado y empaquetado como si fuese pasto seco para el ganado que les vende el gobierno a la mayoría de los cubanos de a pie, de ese mejor ni hablar porque se me agotan las palabras tiernas.
   Y así como el olor a tierra mojada me lleva hasta el umbral de la puerta de mi casa en unas de esas tantas tardes de mayo con espectaculares aguaceros; el aroma del café acabadito de colar me pone sentadita frente a mi abuela en un taburete recostado a la pared mientras voy disfrutando del arte con la que con una mano meneaba la cuchara para ir ahogando el polvo del café en agua hirviendo y con la otra acercaba el jarro para zambullir casi completamente la ubre de tela en un intento de atrapar todo el aroma se su colada. Y  como una maestra de orquesta, hacía su propia armonía natural entre el empinao, la cuchara, su jarrito y el chorrito haciendo espuma mientras se escapaba la música en forma de aromas y sensaciones. 
   No tomo café, nunca pido un café, nunca digo "¡Hay si quiero! cuando me brindan café. Muy escasamente cada tres o cuatro años cuando voy a Cuba y en mi casa o en familia,  suelo meter en un jarro pequeño galletas duras y restos de ese último chorro con un sabor casi moribundo pero bien caliente de agua clara de café colado. En un intento de acercarme a mis orígenes, engullo con nostalgia mi galleta con el adúltero café y miro en los ojos de mami una fosilizada resignación  del no remedio, de lo inalcanzable, de lo casi imposible y lejano que ha quedado nuestro legítimo café, hoy empaquetado, emperifollado y alejado de nuestros paladares. Ja Ja Ja Ja... sé que es una locura no disfrutar de tan singular y corta bebida única en su especie, pero es que esta es una de las verdaderas relaciones que tengo con tan apreciado consumé. Mami se acostumbró tanto al café de la bodega, que cuando prueba un buen café lo encuentra amargo, intenso y agresivo a su paladar. Y yo, ni hablar, en algún lugar entre los granos multicolores y las cápsulas  multimarcas mis papilas gustativas perdieron el interés. Solo puedo decir que me encanta su olor, me encanta su color,  incluso me fascina todo el ambiente que genera la espera y las reacciones tras los primeros sorbitos de un café, pero que te aproveche y lo disfrutes, yo lo siento, gracias, no tomo café. 

  -.Emnis Campos Calzado

     

jueves, 25 de agosto de 2016

"La Escritura"




Era la época bruta de la piedra y el palo,  y entre simbólicos surcos y frescos rupestres
nacían los primero y más arcaicos trazos que inmortalizaron momentos  para recordar.  
La necesidad de comunicar algo que perdurara en el tiempo, de demostrar nuestra imaginación y verdad, se hicieron patentes por los siglos de los siglos.  Las tablillas de Tartaria, los jeroglíficos  sobre piedras y  los papiros egipcios, fueron  los primeros soportes de un puente que haría camino por el mundo  a lo largo de la historia, bifurcándose y encontrando  nuevas formas de interpretación para el que llegó desde muy lejos. 
Los siglos  se encargaron de moldear  los trazos; unos encontraron suavidad en la escritura, otros exquisitos formatos  regionales y así, la larga tela de araña que comenzó siendo una raya, se fue enredando en el tiempo para hacer de cada nudo un dibujo, donde unos veían números otros veían símbolos y casas. Y así, separadas y dispersas llegaron a nuestro siglo con tejidos diferentes, pero con significados comunes para  enlazar palabras que describen objetos,  sentimientos, acciones.
Ellas, las letras,  enriquecidas con todos los elementos y experiencias necesarias empezaron a atesorar historias, se combinaron entre sí para ser más fuertes en las oraciones, los párrafos, las prosas y los discursos, y se atrincheraron entre las páginas de un libro para ser invencibles y eternas.
Ellas tienen el poder, son dueñas y señoras de toda nuestra historia y nuestras vidas, deciden sobre nuestros sentimientos. Las más puras son sinceras y las más falsas traición.
En el cuerpo de una letra puede haber tanto vida como muerte. Una letra puede dar oxígeno o arrebatarte el aliento. Ellas tienen  la facultad expedita  de la oratoria que cambie el mundo que nos rodea  o el discurso que lo destruya, son el contingente del todo y sin ellas, seremos solo mímicas y muecas.
Ayúdanos a que las letras siempre estén a buen recaudo, a que  la fuerza de sus lazos sirva para unir, no para separar, para entendernos, no para incordiar, para recordarnos, no para olvidar.

-.Emnis  Campos Calzado
 PD.  Muchas gracias Jorge García por regalarme la idea  y dejar que yo la transformara.

martes, 16 de agosto de 2016


                            "No puedo evitar desear ese aire que te sigue a todas partes"