jueves, 28 de julio de 2016

"El jardín de las delícias"


Y dejamos de ser tú y yo para convertirnos solo en un recuerdo de nosotros. Creamos nuestro propio jardín de las delícias, como si El Bosco nos mezclara en sus locuras y les dijera a todos que fuimos dos cuerdos despojados de sus miedos viviendo a fondo una delirante aventura de pura pasión sin más ataduras que el tríptico secreto que se cierra tras la pausa de las ganas, los deseos y suspiros, y del otro lado mirándonos, el mundo por defecto y nuestras vidas.
-.Emnis

lunes, 25 de julio de 2016

"Mis fotografías"

(1978)

   En mis cajones y álbumes de fotos guardo una mezcla de todos los tiempos.
Ese mismo tiempo que olvida, nos trae de vuelta disímiles recuerdos narrados en hojas de papel. Y es que el poder de una foto de antaño es la máxima expresión de los detalles de una historia que se escapa entre mis manos oliendo a lo que huelen las fotos viejas, a vainilla y cortezas de abedul.
   Y mientras el tiempo se transforma en recuerdos y el recuerdo visible lentamente desaparece, me va quedando tiempo para seguir navegando entre las fotos y hacer un viaje de ida  y vuelta al pasado en un segundo, una y otra vez.

(Mi abuelo Rafael Calzado, de pie y con sombrero, el primero a la izquierdade la foto. Reconozco a mi tío Chale y al tío Félix)

   Me doy cuenta que quedan frente a mí, solo fotos con el color de la imaginación y el recuerdo. Imágenes que van rescatando latidos del olvido e inmóviles personas que no duermen jamás. Fotografías que se vuelven inmortal y que ahora forman parte de simples biografías familiares con el único favor de generar en nuestro ser ecos de risas, de voces y de cantos. Un relámpago de luz y un disparo arrebatando miradas ingenuas, posturas, siluetas y encantos, para crear momentos que murieron tras la pausa y dejar la vida como en una dimensión detenida.  
   Fotogramas que pasan frente a mis ojos como si esas vidas atrapadas fuesen simples "déjà vu",
pero lo real, es que entre ellas, yo estuve allí, con bucles en el pelo y de costura en rojo con encajes blancos. Colores con tintes tan intensos que aún permanecen en mi memoria hasta que los destiña la muerte.

(1981)
 Y ahora, antes de que la celulosa se transforme y la lignina se esfume para siempre, me encuentro atrapando lo atrapado en un intento por salvar recuerdos de mis primos chicos, mis abuelos vivos y hasta la gente del barrio que ya ni siquiera recuerdo. He convertido a mi ordenador en una especie de barca de Noe intentando poner a salvo fotografías que me inyecten antídotos contra el olvido, y mientras las miro, hago indudablemente un increíble viaje entre el pixel y la analogía, ¡con tanta alegría!, que regreso a tantísimos lugares que me devuelven imágenes tan familiares y afectivas como si hubiese sido ayer que estuve allí. Mimar las fotos que a nadie más les interesarán y  que se perderán y desaparecerán con el pasar de los años, me dan al menos ahora, el poder de sentir aún trenta y cinco años después, el sabor de aquel pastel de mi octavo cumpleaños.
   Son todas ellas la magia del tiempo reunida en un cajón o en un ordenador, regalándonos todo lo que fuimos y que no seremos jamás. Trocitos de momentos insalvables navegando en mi retina y anclados a mi alma. Y aquí están, reliquias de la vida sobre el papel y otras que perdidas en la red, tal vez un día  emergerán como los restos increíbles de las torres de Babel.


A mis fotos, por todo lo que generan cuando las miro, con amor.


-.Emnis