viernes, 11 de septiembre de 2015

"Mi reencuentro con Don Quijote de la Mancha"


Que alguien traslade las palabras de Cervantes al castellano moderno, eso no tiene precio.  La “Magnum Opus” de  Saavedra para tener más de 400 años aún se mantiene joven. Y como un bebé recién nacido  en pleno siglo XXI , en el mismísimo 2015, llega por fin a mis manos lo que yo pudiera decir, el diccionario real de la lengua española moderna de  Don Quijote de la Mancha.  Sentirme  ahora mismo tan cerca de esta obra maestra, es como volver a ser niña otra vez.  La primera vez fue fascinante, era de lectura obligatoria en la escuela, aún así ya me parecía fascinante.  En aquellos momentos entendí un poco la historia, gracias a nuestra profesora de literatura y español , que párrafo a párrafo nos fue destripando las locuras del quijote, mientras buscábamos en  el diccionario algunas que otras palabras que solo Cervantes entendía.  Pero aquella historia más allá de su famoso encabezado,  quedó como una nebulosa en mi cabeza y desapareció.  Años después, mientras ya trabajada en Cárdenas, estuve alquilada en una casa  donde había una caja llenita de libros viejos que guardaba la dueña. Yo no pedí permiso para mirar y  hurgué como una sabandija entre aquellos tomos y allí me encontré con el Quijote y  Sancho en  versión Castellana original, solo por el aspecto que tenía el libraco me emocioné y días después comencé a leerlo, pero el condenado era tan gordo y tan complicado, que lo dejé a un lado. A mi el español no se me daba nada mal, pero estaba a cien años luz de aquel lenguaje tan antiguo. Lo más cerca que estuve de un español nativo fue  de mi abuelo Avelino y encima hablaba gallego . Luego pedí comprárselo a la señora, pero me dijo que era de su difunto marido y que aunque ella no lo leería, tampoco lo vendería y lógico, una pieza como esa, vieja, bien vieja, empolvada y original, no tiene precio. Me quedé con las ganas.

Pero las señales se sucedieron después. Un día llegué a España, me compré un coche y una noche llegó mi esposo con un regalo para mí.

Un llavero, un llavero del que colgaba un sombrero típico manchego  y dentro de el a relieve El Quijote y Sancho Pansa. Y desde entonces hace ya cinco años que cuelga de mi llavero tan hidalgo caballero y su fiel escudero a los que cada día veo, cada día escucho y cada día me roza el muslo mientras conduzco, como diciendo:
-  Estamos aquí. ¿Os acordáis de mí?
Entonces, entre lectura y lectura, me encuentro con esta frase de Vargas Llosa que dice: “En la versión de Trapiello la obra de Cervantes  se ha rejuvenecido y actualizado, sin dejar de ser ella misma, poniéndose al alcance de muchos.”   Y ahí me incluí.

-. Emnis Campos Calzado. (E)

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